No tengo nada en
contra sobre este deporte. Menos, si en intención pedagógica, sirve como vitrina
de lo MAL EDUCADOS que estamos al mostrarnos como sociedad.
Habrá
“cero goles” mientras las autoridades de este país se hagan de la vista gorda
frente al ejercicio de ciertos empresarios y medios de prensa que, sin reparo
alguno, sólo invierten en alentar la MALA EDUCACIÓN, exhibiéndonos a tantos hombres
y mujeres en censurables conductas, vicios o excesos, por el que han hecho
creer a muchos que “así es la vida”. Y,
en el peor de los casos, a quitarles su tiempo para desgastarlo en insustanciales
preocupaciones sobre la vida de los mismos. Atemoriza saber que, hoy en día, niños
y adolescentes son el blanco sencillo de tan agravante influencia negativa y
quienes no muy lejos de ser el futuro de la sociedad, ya se lucen, actúan o se
comportan bajo penosa influencia.
Por
otro lado, y por el deporte en sí, habrá “cero goles” si “todo es fútbol”, y en
eso deberían pensar quienes tienen autoridad para “hacer”, “decir” o “decidir”
sobre educación en este país. Hasta en las escuelas, sobre todo las públicas, “todo
es fútbol”, y no por decisión de las mismas, sino por la desorientación
pedagógica en la que se mantienen los profesores frente a tanto ajuste y reajuste
en el currículo pedagógico. Si “todo es fútbol” es contradictorio que haya “cero
goles”; entonces, “no todo debe ser fútbol”. Llevado al campo pedagógico, está ocurriendo
que se comete un craso error cuando se ha obligado al profesor a “festejar”, “halagar”
o “disculpar” la participación del educando durante su proceso de aprendizaje
así sea ésta intrascendente, elemental, corriente o habitual; entonces, se ha fomentado
e incrementado la MEDIOCRIDAD. Y, lo mismo se ha traslado a otro ámbitos, creyéndose
inequívoca y desentonadamente que cualquiera sea la actividad del hombre, ésta
no debe merecer ninguna crítica, sino el aliento por lo que pueda estar
intentando hacer. Su resultado, MEDIOCRIDAD… “cero goles”.
Toda
actividad del hombre se sienta en su educación, pero no referida a cuanto
título pueda ostentar, sino a lo que lo hace educado en el sentido de haber
evolucionado al lucirse por su postura, presentación personal, prudencia, lenguaje,
corrección, escucha, reflexión, y tanto demás que desde el hogar, bajo la
tutela de los padres, se sigue en la escuela en acompañamiento de los profesores.
“Cero
goles”, y ese resultado no ha de cambiar a nuestro favor mientras se siga
esperando actuar sólo hasta cuando se presenten las desgracias. Ya hay demasiadas
por las que hay que responder. Si la vitrina es el fútbol, mírese lo que
despotrican las barras, mírese el sobre ensalzamiento a tanto jugador, mírese cómo
lucen los estadios después de un partido, mírese como algunos jugadores abusaron
haciéndose malos políticos, mírese lo que se festeja al no haber de otra, etc.
Continuará...

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