jueves, 18 de junio de 2015

¿De quién es la culpa?



Quisiera saber de quién es la culpa cuando en la cotidianeidad del día a día hay que soportar a tanta gente mal educada. Y, mal educada no el sentido de cuánto pueda saber o no sobre un tema, sino de aquello que no nos hace bestias.

Ni bien se está en la calle, toca soportar o ser espectador de la malcriadeces de cada tipo o tipa cavernícola a la que no le cabe palabra posible que la haga entrar en razón. En un extremo, y con suma ligereza, se nos puede “mentar la madre” y “cholear”, a viva voz y en frente de terceros, por el solo hecho de reclamarle a alguien su posible bestialidad.

Es una pena que se haya llegado a un punto tal que, a cualquier lado que se mire, haya gente mal educada.

Si le damos una mirada a la conducta de los choferes y peatones, Dios nos libre de ser una víctima de tanto torpe “brevetado” al volante. Dios nos aleje de los “correteos” entre microbuses. Dios nos proteja al estar en un paradero. Dios nos ilumine para saber elegir un servicio seguro. Dios le cierre la boca al descortés o al grosero. Dios provea de agua y jabón a muchos quienes, cual excusa del Chavo del 8, no se bañan porque mañana volverán a ensuciarse. Dios corte las líneas celulares para quienes anden conduciendo con el teléfono al oído. Dios le dé fuerza física a quienes no quieren cruzar las pistas por los puentes peatonales cuando argumentan cansancio. Dios le quite el filo a las cuchillas o navajas de los que asaltan en el microbús. Dios le jale las orejas a la autoridad policial cuando deben estar oportunamente en sus puestos de vigilancia. Dios le baje el aire de las llantas al vehículo del ebrio que pretenda hacerse el “meteoro”. Dios le ponga tachuelas en el suelo de los lugares prohibidos para estacionar. Dios le de otro cachuelo a tanto remedo de malabarista apostado en casi todos los semáforos de la ciudad. ¡Caray, mejor dejo de rogar tanto a Dios porque muchos seguirán de oídos sordos o brazos cruzados.

Si el vistazo va por la conducta del ciudadano, habría que ponerle remedio al  descuido de las áreas públicas y al atentado a la propiedad privada. Se ha comprobado que sobre el primero, el hecho va más por la falta de consideración, civismo, cultura, interés o motivación del vecino, que por la desatención de la autoridad edil. El hecho es discutible. Pero, no se caiga en lo que siempre suele suceder: discutir, discutir y discutir, al punto de desligarse del tema y sin solución alguna.  Sobre lo segundo, se está siendo permisible con hechos como el pintarrajeado de tu fachada o queja de cualquier vecino por lo que legalmente puedas estar haciendo en tu propiedad. El derecho de una persona termina precisamente cuando empieza el de otra. Se lee y entiende fácil, pero no para muchos.

Continuará porque hay que seguir mirando…             

                  

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