Ahora,
refutar lo dicho, y siendo realistas, no resulta cosa sencilla, sobre todo cuando
se tiene esa mala costumbre de generalizar cualquier posible equivocación o
error de una persona por todas las demás que no se equivocaron ni erraron. Y, ni
siquiera el argumento de “justos por pecadores” sería aplicable porque se
cometería injusticia tanto al justo como al pecador; ya que cabe la posibilidad
que a éste último lo victimicen los justos. En fin, hay que empezar por autocorregirnos
en este aspecto; por ejemplo, a la hora de florecer la impetuosa pretensión de
querer “calificar” a alguien, sobre todo a quien puede ser físicamente uno,
pero representativamente muchos por la labor ejercida.
Volviendo
a lo que se dice del colegio, solicito a los señores Directores y profesores
poner atención a lo que en una conversación entre madres de familia se oye
decir sobre sus colegios; por entendido su trabajo:
- ¡Lo voy a
cambiar porque no le enseñan nada!
- ¡En el que
estuvo antes no le enseñaban mucho, pero acá está peor que el otro!
- ¡El otro año vamos
a hacer un esfuerzo para ponerlo en uno particular!
- ¡A mi hijo si
le enseñan bien, “gracias a Dios” le ha tocado un profesor bueno!
- Etc.
Les
aseguro que sí lo saben, pero no hay colegio que tome en cuenta lo dicho al no
hacerse notar con la explotación de sus fortalezas y el ejercicio de haber empezado
a reeducarse en lo que les exige su condición de modelo de vida frente a niños
y adolescentes. Caso contrario, se oiría menos eso que suelen decir las madres
de familia sobre muchos y tantos colegios.
En
lo que respecta a “no le enseñan nada”, lógicamente es una frase extremista, no
cierta e inaplicable si se trata de calificar a la institución educativa y a su
profesorado, pero si atendible por cuanto existe personal docente a quienes, “como
anillo al dedo”, le pueda quedar alguna de las siguientes reflexiones:
- La vocación de
maestro no tiene ni cuenta años de servicio.
- El ejercicio docente
no lo elige otro sino usted; entonces, no culpe a otros ni reniegue de usted.
- No repita lo mismo.
Enseñe lo mismo.
- No sienta menos
ni más que algún otro colega. La docencia nos hace cada vez más sencillos a la
par que más aprendemos a enseñar.
- Lea, comprenda
y discuta con sus alumnos. No los obligue a pensar como usted.
- Asista a
tiempo.
- Luzca siempre elegante,
pero no rimbombante ni huachafo.
- Guárdese el
mal humor o el chisme para cuando llegue el día sábado.
- No ponga
piedras en el camino. Quítelas usted solo(a) o ayude a otros a quitarlas.
- Intente oírse al
hablar. Si lo hace o no, corríjase en hablar para ser entendido(a).
Continuará…

No hay comentarios:
Publicar un comentario