Si ese grupo de hermanos
fueran pocos, cualquier gobierno de turno hubiese atendido tan penosa realidad.
Pero, no son pocos, y más son niños y ancianos. Es más, habría que reprochar si
alguien dijera que lo fue casi todo el país, y que ahora son unos cuantos. Según
la realidad, parece que a ningún gobierno le ha interesado realmente sacarlos
de la pobreza. Todo gobierno dice que gobernará por y para los pobres, pero no sé
a qué “pobres” se refiere porque siguen habiendo hermanos que sobreviven en
este país abandonados por el Estado en esa extrema pobreza.
Si no hay para comer, menos
habrá para otras cosas de las que los demás solemos jactarnos. Es imperdonable
que la imagen adjunta a este comentario sea la fotografía de una realidad que
viven muchos peruanos, pero que no se publicita, no se comenta, no se habla o
no interesa, a menos que les sirva a algunos personajes de medio para “conmover”
a su público sobre un interés distinto al de sacarlos de tal miseria.
No se trata de que mañana
mismo se les haga llegar una camionada de alimentos. No se trata que un
programa televisivo elija a una familia y los lleve a un set para mostrar
públicamente su pobreza a cambio de regalos. No se trata que usted deje de
comer para darles a los más pobres. No se trata de que se bloqueen carreteras o
se provoquen disturbios. De lo que se trata es que ya no nos dejemos “engatusar”
con tanto personaje que se pueda autoproclamar “el emancipador de los pobres”, o de tanto
personaje chistoso, escandaloso, malcriado, exhibicionista, loco, mediocre,
borracho y demás, que se suelen postular a un cargo público, ganándolo con un número
alto de votaciones.
Oiga esto señor Presidente, hay
peruanos muriendo de hambre, frío y sed. De todo cuanto pueda necesitar el país, urge
la educación. Hay que dejar de engañar o de refregarle en la cara del pobre su
pobreza cada vez que usted se “hace de la vista gorda” y consiente a otros aprovecharse
de los pobres cuando les roban lo que es suyo, les venden lo que fue suyo, les
roban sus ilusiones y les venden lo que nunca será suyo. ¿Comprende lo que acabo
de decirle?

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