miércoles, 15 de octubre de 2014

En la escuela, ¿todo es culpa del Director?


Hoy, como todas las mañanas y durante todo el día, los noticieros nos abarrotaron de tragedias y denuncias que, a razón de una posible regresión a la incivilidad, nos embisten y desmerecen como sociedad educada o educadora.

De tantas, una denuncia estuvo referida a lo ocurrido en una escuela del Callao. El noticiero, sin reparar en la repercusión, no sólo al titularla “Balacera en una escuela del Callao”, sino por su “unilateral apoyo” a una de las partes involucradas, se ciñó a enfocar y dar el uso de la palabra a quienes, como la mayoría, y lejos de analizar los hechos, ejercen equivocadamente el derecho, y acusan y amenazan públicamente a quien se le ponga enfrente. Y, sostengo lo del unilateral apoyo en el hecho de la actitud increpante que tuvo la conductora del noticiero en su afán de demandar las explicaciones del Director de la escuela sobre el caso. Acto seguido, se expresó literalmente: “al mediodía dará la cara”.

Según la noticia, un alumno salió herido de bala en el pie a consecuencia de la manipulación de un arma de fuego que otro había llevado a la escuela. No niego que las consecuencias pudieran haber sido fatales. Tampoco, que la situación no debió ocurrir y que hechos como éstos motivan la inmediata zozobra de los propios alumnos y padres de familia. Pero, aún con el hecho encima, no habría por qué sentenciar o condenar al Director; ya que, el mismo debe estar sorprendido y pidiendo las explicaciones del caso. Y, como es lógico, también debe estar temeroso de enfrentar a una prensa venida de forma avasalladora e increpante a reclamar explicaciones.

El hecho es inaceptable. No debe ni debió ocurrir. Y, claro está, es preciso adoptar las respectivas medidas de prevención y sanción a quienes se hayan visto involucrados. Del mismo modo, promover la calma a los miembros de  la comunidad educativa. Así, como hacer del hecho una lección aprendida o por aprender.

Aislado de las excepciones, debe contemplarse que no hay Director o Docentes permisivos a hechos delictuosos. La vocación educadora es la principal barrera que repele todo acto contrario a la tarea educativa. Asimismo, no hay escuela que comúnmente requise maletines, mochilas o loncheras de su alumnado, porque ello no es educativo y está entendido que nada distinto a los materiales y alimentos se contienen en éstas. Sin embargo, anótese el hecho de que sólo el acto de requisarlas a motivo extremo de la incidencia del porte de los celulares, prohibidos en la escuela, causa el escándalo y rechazo inmediato de los padres de familia, quienes osan, no sólo en descalificar a la institución educativa y a sus miembros, sino que amenazan con denunciar el hecho a la UGEL, quien, muchas veces, no hace más que desamparar la medida adoptada en la institución.                        

Edúquese en civilidad a los alumnos. Reedúquese, en lo mismo, al adulto. Y, por favor, ¡basta de tanto desamparo a los docentes!      

                         
                                                                                        Edgar Andrés Cuya Morales
                                                                                                                    Pedagogo                   

                                                                                    elsegundohogar.blogspot.com      

No hay comentarios:

Publicar un comentario