Palabras, palabras… y más palabras
A propósito de la 18°
Reunión Regional Americana de la Organización Internacional del Trabajo – OIT,
el Sr. Ollanta Humala se ha dado tal discurso que ese gran número de peruanos en
situación de desempleo y los que desgastan sus esperanzas en reclamar sus
derechos laborales en un proceso judicial, se están preguntando a qué “país
maravilloso” hizo referencia. Sí, porque el desempleado sigue en situación de
desempleado y el que se esperanzó en ampararse en la justicia para demandar sus
derechos laborales, está a punto de ser uno más de los peruanos que no cree en
la justicia, aparte de haberse quedado sin trabajo y entrar en la odisea de
volver a buscar una oportunidad laboral.
En mis 15 segundos de
ingenuidad, me pregunto por qué no se dice la verdad. Por qué no se dice lo que
nos falta si se supone que dentro de los objetivos de estas reuniones no se
deben a oír “lo bonito sobre el trabajo” que se está haciendo en el Perú, sin
importar ni importarles a los oyentes cuánto de cierto y real tiene ese
discurso. Para que se sepa, en cuestión de trabajo o empleo, el Perú es el país
del “recurseo” o del “cachuelo”. Sí, es un país donde, por la escasa
oportunidad de trabajo, los peruanos se la tienen que “buscar” de lo que sea,
dignamente claro está, para sobrevivir. Y, si se nos solicitara que levantemos
la mano para saber quiénes quisieran un empleo en un país extranjero, les
aseguro que si tuviéramos más de dos manos, todas éstas las levantaríamos.
No dudo que haya deseo o
buena intención por incentivar las oportunidades y mejorar las condiciones de
trabajo, pero la mayoría de peruanos no sobrevive del deseo ni las buenas
intenciones. Pocos son los que gozan de un empleo bien remunerado y con
estabilidad laboral. Muchos son los que “hacen maravillas” para sostener su
sobrevivencia personal y la de su familia con una remuneración que no compra ni
la mitad de la canasta básica familiar.
Entonces, no puedo entender de qué inclusión social se habla. Oh,
perdón, sí sé, somos más los peruanos incluidos en el desempleo, en los que
menos ganan o a los que ni el Estado, a través de la justicia, es capaz de
amparar al trabajador que demanda sus derechos.
Sr. Ollanta Humala, sigo
buscando en qué sector social se refleja su discurso porque la mayoría de
peruanos está incluido socialmente en una de estas situaciones: quien pasó las
cuatro décadas y está en situación de desempleado, debe recursear para
subsistir. Quien es jubilado y está esperanzado en su derecho a la homologación
de sus haberes, Dios le dé tiempo para gozar del incremento. Quien trabaja
remunerado con el sueldo básico, tendrá que seguir extendiendo sus horas de
esfuerzo físico o mental para buscar otro trabajo. Quien está desempleado, sigue
repartiendo sus hojas de vida tal volanteo publicitario. Quien, como mi esposa,
decidió amparar sus derechos laboral en la justicia, tiene que seguir no sé
cuántos años más, de los siete años que lleva, sin que a su empleadora se la
obligue a pagar.
Nadie es ajeno a las
recientes huelgas de los distintos sindicatos laborales. Por cierto, qué curioso
y oportuno resultó el levantamiento de la huelga médica días antes de la 18° Reunión Regional Americana de la OIT.
Edgar Andrés Cuya Morales
Pedagogo
elsegundohogar.blogspot.com

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