martes, 14 de octubre de 2014

Palabras, palabras… y más palabras

A propósito de la 18° Reunión Regional Americana de la Organización Internacional del Trabajo – OIT, el Sr. Ollanta Humala se ha dado tal discurso que ese gran número de peruanos en situación de desempleo y los que desgastan sus esperanzas en reclamar sus derechos laborales en un proceso judicial, se están preguntando a qué “país maravilloso” hizo referencia. Sí, porque el desempleado sigue en situación de desempleado y el que se esperanzó en ampararse en la justicia para demandar sus derechos laborales, está a punto de ser uno más de los peruanos que no cree en la justicia, aparte de haberse quedado sin trabajo y entrar en la odisea de volver a buscar una oportunidad laboral.

En mis 15 segundos de ingenuidad, me pregunto por qué no se dice la verdad. Por qué no se dice lo que nos falta si se supone que dentro de los objetivos de estas reuniones no se deben a oír “lo bonito sobre el trabajo” que se está haciendo en el Perú, sin importar ni importarles a los oyentes cuánto de cierto y real tiene ese discurso. Para que se sepa, en cuestión de trabajo o empleo, el Perú es el país del “recurseo” o del “cachuelo”. Sí, es un país donde, por la escasa oportunidad de trabajo, los peruanos se la tienen que “buscar” de lo que sea, dignamente claro está, para sobrevivir. Y, si se nos solicitara que levantemos la mano para saber quiénes quisieran un empleo en un país extranjero, les aseguro que si tuviéramos más de dos manos, todas éstas las levantaríamos.

No dudo que haya deseo o buena intención por incentivar las oportunidades y mejorar las condiciones de trabajo, pero la mayoría de peruanos no sobrevive del deseo ni las buenas intenciones. Pocos son los que gozan de un empleo bien remunerado y con estabilidad laboral. Muchos son los que “hacen maravillas” para sostener su sobrevivencia personal y la de su familia con una remuneración que no compra ni la mitad de la canasta básica familiar.  Entonces, no puedo entender de qué inclusión social se habla. Oh, perdón, sí sé, somos más los peruanos incluidos en el desempleo, en los que menos ganan o a los que ni el Estado, a través de la justicia, es capaz de amparar al trabajador que demanda sus derechos.    

Sr. Ollanta Humala, sigo buscando en qué sector social se refleja su discurso porque la mayoría de peruanos está incluido socialmente en una de estas situaciones: quien pasó las cuatro décadas y está en situación de desempleado, debe recursear para subsistir. Quien es jubilado y está esperanzado en su derecho a la homologación de sus haberes, Dios le dé tiempo para gozar del incremento. Quien trabaja remunerado con el sueldo básico, tendrá que seguir extendiendo sus horas de esfuerzo físico o mental para buscar otro trabajo. Quien está desempleado, sigue repartiendo sus hojas de vida tal volanteo publicitario. Quien, como mi esposa, decidió amparar sus derechos laboral en la justicia, tiene que seguir no sé cuántos años más, de los siete años que lleva, sin que a su empleadora se la obligue a pagar.
                                                                                    
Nadie es ajeno a las recientes huelgas de los distintos sindicatos laborales. Por cierto, qué curioso y oportuno resultó el levantamiento de la huelga médica días antes de la  18° Reunión Regional Americana de la OIT.

                                                                                                                Edgar Andrés Cuya Morales
                                                                                                                               Pedagogo                   
                                                                                        elsegundohogar.blogspot.com              

   

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