viernes, 17 de enero de 2014

Las cosas simples de la vida


 

Hay una cosa simple de la vida capaz de llenarnos de paz, y hacernos olvidar, por un momento, de que las cosas andan mal para mí, para ti, para él o para todos. Ésta no es la palabra, ni el dinero, ni cualquier otra cosa distinta a una simple sonrisa. Y, una simple sonrisa es aquella descrita con en el solo gesto facial en el que se ponen en acción 17 músculos hallados arriba, abajo y en el extremo derecho e izquierdo de la boca. Considerando lo dicho, tal vez sólo haya bastado cuantificar el dato para crear oposición por el que se diga que si cuesta sonreír. Aún así, no está mal ni podemos evitar que existan opositores.         

Qué bonito es que alguien te sonría. Más bonito es que tú y yo sonriamos. Nos pueden sonreír y, también, podemos sonreírle hasta a quienes no sólo resulten ser nuestros conocidos.  Sí, acepta una sonrisa y devuélvela con otra sonrisa… tu sonrisa. Pero, el límite es ese porque más allá del límite se disponen la coquetería, la picardía o la desconfianza, y en este campo sucumbe una alerta y, categóricamente, un acto contrario al sentido de una simple y sana sonrisa.      

Escuché decir por ahí a una promotora de productos de belleza que le decía a su clienta que trate de no sonreír tanto porque se acentúan sus líneas de expresión. Lo que le decía en claro era que no sonría porque se arruga. ¿Será por eso qué no sonreímos? No creo. Sonreír no envejece, nos extiende el tiempo de vida. Y, así no lo extendiera nos ayuda a vivir mejor.         

La sonrisa es distinta a la risa o carcajada. Quien se ríe o carcajea es feliz, pero no se es feliz ni te alarga la vida reír o carcajearte de otro si acompañan el dardo venenoso de la burla. Si te ríes o carcajeas de otro, y ese otro se ríe y carcajea contigo, ambos si son felices y aseguran en algo ese tiempo extra de vida.

Entonces, sonriamos, riamos o carcajeémonos, que sin pisar campos de alerta o de la insana burla, todo andará mejor.

    

                                  Edgar Andrés Cuya Morales      

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